El deus ex machina
Publicado por danieltubaugarcia en Enero 14, 2008
Deus ex machina, o apò mekhanês theós, quiere decir «Dios a través de la máquina». Se refiere a un mecanismo de poleas que en los teatros griegos permitía que un personaje apareciese en el escenario como si descendiese desde las alturas.
“Cuando el desenlace de una obra no resultaba fácil y la situación estaba muy embrollada, se utilizaba la máquina para hacer descender a Zeus, quien era capaz de arreglarlo todo en un momento: «Tú te irás con Fulano», «Tú regresarás a tu patria y no tomarás venganza», «Tú heredarás el reino». Gracias a la intervención del padre de los dioses el mundo volvía en un instante a estar ordenado, lo que era un alivio para el autor de la obra, que, de este modo, salía fácilmente de cualquier callejón sin salida narrativa”.
[Las paradojas del guionista, 252]
Aristóteles desaprueba el recurso fácil al deus ex machina en su Poética:
“El desenlace también debe surgir del argumento mismo, y no depender de un artificio de la escena, como en la Medea” (Aristóteles, Poética).
En la Medea de Eurípides, en efecto, Apolo salva a Medea de una muerte segura enviándole el carro del Sol, en el que huye.
Era, en definitiva, un recurso fácil que no nacía de la trama misma.
En la película Adaptation, el gurú del guión Robert McKee (Brian Cox) le explica todo esto al guionista Charlie Kauffman (Nicholas Cage):
Mckee explica a Kauffman el deus ex machina en Adaptation
(Spike Jonze, guión de Charlie Kauffman)
Hoy en día, la expresión deus ex machina se emplea para referirse a un desenlace que no se deduce de manera lógica de la trama, sino que resulta gratuito: aparece un personaje del que no hemos tenido noticia en toda la película, o conocemos en el último instante un dato que lo resuelve todo.
De este modo se consigue un desenlace sorprendente, pero no inevitable, y hay que tener en cuenta que uno de los consejos más interesantes que se pueden aplicar a un guión es que su desenlace sea sorprendente pero, al mismo tiempo, inevitable. Es decir, que el espectador se lleve una pequeña o gran sorpresa, pero, al mismo tiempo exclame: “¡Este es el desenlace que tenía que ser!”.
Aristóteles también menciona esta paradoja de lo sorprendente e inevitable:
“Tales incidentes tienen el máximo efecto sobre la mente cuando ocurren de manera inesperada y al mismo tiempo se suceden unos a otros; entonces resultan más maravillosos que si ellos acontecieran por sí mismos o por simple casualidad. En efecto, hasta los hechos ocasionales parecen más asombrosos cuando tienen la semejanza de haber sido realizados a designio; así, por ejemplo, la estatua de Mitis en Argos mató al hombre que había causado la muerte de aquél al caer sobre éste en una ceremonia. Hechos de tal tipo no parecen sucesos casuales. Por eso las fábulas de esa clase resultan necesariamente mejores que las otras.”
(Poética, 1452a)
También Horacio dice en su interesantísima Arte Poética (o Epístola a los Pisones) que los dioses no deben intervenir para solucionar el desenlace, excepto cuando sea inevitable:
“Un dios nunca intervenga: sólo que el desenlace
requiera juez divino”.
En Poderosa Afrodita, una parodia del teatro griego, Woody Allen ofrece un irónico deus ex machina. Vemos a Linda, una prostituta y actriz porno que quería casarse y llevar una vida normal, pero que ha visto sus sueños rotos al revelar a su novio en qué trabaja.
Ahora viaja en su coche sin saber qué va a ser de su vida…
El deus ex machina de Poderosa Afrodita
Por otra parte , usar el deus ex machina es olvidar una regla que es también una paradoja:
“Nosotros creamos las leyes, pero también estamos sometidos a ellas (nº22).”
El guionista o el novelista es el Dios de su creación, pero no debe olvidar que incluso Dios tiene que seguir sus propias leyes.
Los filósofos medievales a menudo discutieron de estas limitaciones de Dios. Una de ellas es que no puede hacer que lo que ha sucedido no haya sucedido (como mucho puede hacer que todos olvidemos que ha sucedido).
Cuando el guionista decide no seguir las normas del relato que él mismo ha creado y se saca de la chistera una solución injustificada está, pues, recurriendo a un deus ex machina.
Sin embargo, siempre hay excepciones, como mostraré en los próximos capítulos de este mini serial acerca del deus ex machina.
Algunas de las cosas que cuento aquí, también las digo Las paradojas del guionista, pero he cambiado, añadido y corregido algunas cosas (como una errata importante de la que hablo un poco más abajo). También, por supuesto, he dejado aquí muchas cosas que se cuentan allí.
Al revisar el capítulo que dedico a este asunto en Las paradojas del guionista, he descubierto que la cita que pongo de la Poética de Aristóteles, tiene una tremenda errata:
“La mayoría de las narraciones contienen un elemento de sorpresa. Si podemos prever todas las peripecias que componen un argumento, es improbable que el relato mantenga nuestra atención. Por eso las peripecias han de ser inesperadas, pero también sorprendentes.”
En vez de “sorprendentes, debería poner “razonables”. Espero que el lector advierta este error por el contexto.
Por otro lado, no he podido consultar el libro del que tome la cita (en principio, la versión editada por Gredos), pero no parece un texto escrito por Aristóteles, sino una transcripción, o tal vez una aclaración en una nota a pie de página de los editores.
Por eso, en esta entrada, he preferido otra traducción más exacta, que he tomado de la versión electrónica de la Universidad de Filosofía Arcis de santiago de Chile (no se indica allí el traductor o la edición). Puedes leer el libro entero con este enlace: Poética.
El Arte Poética de Horacio en la tradución de Gerardo ramos, en: Arte Poética.
Primera defensa del deus ex machina « Las paradojas del guionista escribió
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